Los cazadores no son responsables del descenso del número de aves en l’Albufera

El delegado de aves acuáticas en la Albufera para la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, José Badía, ha querido salir al paso de las acusaciones que se han realizado contra los cazadores, a los que se culpa del descenso del número de aves en el parque natural. El representante federativo dejó claro que la presión cinegética no ha aumentado en los últimos veinte años y que por lo tanto el descenso de visitas se debe a la deficiente gestión que se ha realizado en el parque, sobre todo en los últimos tres años, en los que la temporada de caza ha resultado “para olvidar”. Badía defiende que los niveles de inundación, la gestión del hábitat y el control de la calidad del agua no han disfrutado de una planificación adecuada, “provocando que las aves ya no encuentren en la Albufera de Valencia las comodidades y los hábitats que necesitan y dejen de venir. No es que se cace por encima de las posibilidades, es que no se está cazando porque las aves no vienen”. “Los supuestos técnicos que acusan a los cazadores se contradicen a ellos mismos y saben perfectamente que más del 80 % del parque natural está seco. La lámina de agua es muy baja y se limita al lago y poco más. Ya no quedan barreras naturales y la gestión en las “reservas bautizadas como Milia, Pipa e Illa” puede llegar a considerarse de ilegal”, argumenta Badía.

Además, el delegado de acuáticas aduce que “cuando se acaba la veda se olvidan de la naturaleza y de las aves. Sólo les importa cargar contra los cazadores, cuando saben que nosotros tenemos un papel fundamental en la conservación del hábitat”. “Los políticos están destrozando la Albufera y quieren culpar a los cazadores. No vamos a permitirlo”, añade para finalizar Badía.

La Federación de Caza de la Comunidad Valenciana ha podido constatar que el técnico que capitanea las críticas contra los cazadores de aves de la Albufera forma parte de un colectivo conservacionista que, a través de su página web, busca desprestigiar al mundo cinegético.